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Lunes, 08 Febrero 2016 21:33

Ternura y Firmeza

TERNURA Y FIRMEZA CON LOS HIJOS

¡Hijos con responsabilidad!

¡Hijos que conquisten su libertad porque han aprendido a ser responsables!

Esta es nuestra meta principal como padres, y alcanzable si sabemos compenetrar la TERNURA Y FIRMEZA, que se puede traducir también como comprensión y exigencia; confianza y respeto; libertad y obediencia, en saber armonizar estos conceptos consiste el arte de EDUCAR.

MODOS PRACTICOS PARA INTENTARLO

  • No hay educación sin autoridad: actualmente hay una crisis de autoridad dentro de la familia que trae tres consecuencias:
  1. Deteriora a la familia como núcleo de la organización social.
  2. Perjudica la formación de los hijos.
  3. Inhabilita a los hijos para la formación de la generación siguiente.
  • La autoridad debe venir acompañada de: cariño, estímulo y paciencia. Poner límites a los hijos, es necesario, pero no significa maltratar o gritar, pero sí estimularlo a obedecer la segunda vez de dar la indicación; dicha indicación irá acompañada de la acción.
  • Modelar la conducta esperada: Los papás debemos hacer lo mismo que exigimos a nuestros hijos, por ejemplo: no decir mentiras delante de los hijos y hacerlos cómplices de ellos.
  • La conducta esperada se logra con el refuerzo reiterativo y el estímulo (mensaje positivo).
  • No podemos esperar a que los niños se vuelvan ingobernables para corregirlos, hay que actuar desde su primera infancia.
  • Hacer valer los derechos de nuestros hijos, al mismo tiempo de que respeten los deberes; desde temprana edad: recoger los juguetes-hacer la tarea-bañarse.
  • Comunicarse claramente con palabras sencillas asegurándonos de que entendieron el mensaje, con reglas claras y mirando a los ojos.
  • Tomar decisiones sobre lo que corresponde hacer según alguna situación, sin cambios de posición que signifiquen claudicar.
  • Una manera clara de decirle las exigencias o regañarlos sin que sientan agresión de nuestra parte es la siguiente: “Te quiero demasiado para permitir que te portes así…, no puedes…, etc.” Luego imponer la consecuencia: te quedas sin T.V.
  • Nunca evadir las conductas negativas de nuestros hijos, ejemplo: Es “pequeño”, cuando crezca lo enseño. Tampoco rendirse, ejemplo: para qué preocuparme si igual no hace caso, ya madurará.
  • No transmitir mensajes inseguros ejemplo: te pedí que recogieras tu cuarto, aún no lo haces; no me haces caso… (y la madre termina recogiendo el cuarto).
  • No suplicar a los hijos, exigirles; ejemplo: ¡por favor acuéstate, estoy cansada! lo correcto: es hora de dormir, dejarlo en la cama, apagar la luz y tv.
  • No ignorar la desobediencia, ejemplo: dar una orden y repetir máximo dos veces, luego llevar al niño para que se cumpla; dejarlo allí hasta que lo haga; no te mueves de aquí hasta recoger los juguetes, de lo contrario a la noche no los sacarás; dejarlo allí y si no se logra, cumplir con las consecuencia negativa expuesta (no sacar los juguetes en la noche), pero no recoger los mismos hasta que él lo haga.
  • Evitar respuestas hostiles o agresivas, también mensajes de estados interiores, ejemplo: me vuelves loca, me enfermas, eres un desastre, ¡qué bruto!
  • Evitar las amenazas sin cumplir.
  • Evitar penitencias excesivas.
  • A los dos o tres años, se quita algo que le gusta de inmediato y por un día. Se pone una penitencia ante algo que se considere grave según el juicio del padre. También se puede acudir a la reflexión: sentarse a pensar por dos o tres minutos según la edad.
  • Asegurarse de que el “pequeño” nos re-explique por qué fue sentado a pensar; luego que ha pasado su molestia.
  • Evitar la agresión física: no pegar para descargar nuestra rabia, es importante aclarar que una “nalgada pedagógica” que fue avisada como eventual castigo a una falta de comportamiento y que no responde a la explosión descontrolada de un padre sino a un calculado esfuerzo correctivo, suele ser eficaz; pero como regla general no conviene llegar  a la agresión física.
  • En muchos casos, la mano de un padre sobre el hombre del niño tendrá más peso y significado que las palabras. La calma, el cariño y la firmeza que le transmite el contacto físico, lo predispone a comprender y a aceptar los mensajes paternos.
  • Elogie a su hijo en el volumen y momentos adecuados.

MANEJO DE DISCUSIONES

Hay cinco técnicas o formas básicas para manejar las situaciones que se presentan cuando los hijos, en vez de obedecer una orden responden con diferentes argumentos, son:

  1. DISCO RAYADO: no “engancharse” en la discusión del niño, decir con firmeza lo que se quiere y argumentarlo, ejemplo: Los siguientes son una serie de lineamientos para el uso del “disco rayado>” cuando sus hijos discuten: Determinar claramente qué es lo que quiere que su hijo haga. Por ejemplo: “Yo quiero que levantes los juguetes”. Continúe repitiendo lo que usted quiere cuando su hijo le discuta. No responda a ninguno de sus argumentos.
  1. TÉCNICA DEL BANCO DE NIEBLA: Esto es aislarse de los comentarios que el niño hace que nos dejan perder el control. (combinar esta técnica con el disco rayado). Tenemos que tratar de reaccionar ante la crítica del hijo y evitar ser desviados de nuestro objetivo, ejemplo: Madre: “recoge los juguetes”- Ricardo “ Eres una mala. Siempre tengo que juntarlos yo”.
  2. TÉCNICA DE EXTINCIÓN: Todo estímulo que no es respondido se extingue; cuando no se responde a un reclamo inapropiado de los hijos habrá inicialmente una explosión de llanto; al no hacer caso y tener la fortaleza para no ceder, se irá extinguiendo el llanto.

Madre (con calma): “puede ser que tú creas que yo soy mala” (banco de niebla), pero recoge tus juguetes” (Disco rayado).

Ricardo: “Siempre me embroman a mí”.

Madre (con calma): “puede ser que tú creas que siempre te embromo a ti (banco de niebla), pero recoge tus juguetes” (disco rayado).

Es muy probable que este mensaje penetre y Ricardo obedezca.

  1. TÉCNICA DE INTERROGACIÓN NEGATIVA: Una respuesta hostil, agresiva de su hijo esconde la verdadera razón de su descontento, hacerle interrogantes que lo conduzcan a la reflexión y solución es mejor que ponerse bravo por la contesta..
  1. TÉCNICA DEL TIEMPO FUERA: Consiste en sacar al niño del entorno donde se están desarrollando las conductas negativas, con firmeza retirarlo sin escuchar explicaciones que generen una discusión.