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Domingo, 23 Enero 2011 18:10

Cuide la salud mental de sus hijos en la separación.

Aunque los hijos de padres divorciados o separados tienen una desventaja obvia, no necesariamente están destinados a carencias significativas que afecten su sano crecimiento físico y psicológico. Muchas personas triunfadoras y exitosas provienen de hogares cuyos miembros familiares están incompletos, y aún así han superado tales desventajas.

Formularemos algunas sugerencias útiles para los padres separados en beneficio de la estabilidad emocional y psicológica de sus hijos.

Nunca involucre a los hijos en pleitos maritales ni discuta frente a ellos, tampoco en asuntos de dinero... "pídele a tu papá más dinero", "dile a tu mamá que también ella pague..."

No hable negativamente de la ex pareja (aunque haya motivos). Evite mencionar listas de defectos de las ex parejas como motivos de las rupturas.

Respete los derechos de los hijos a compartir con sus padres separados en horario y días previamente acordados y cumpla las promesas hechas.

No asigne el rol de mensajeros a los hijos. Los padres deben comunicarse entre si y no utilizar a los hijos para ello.

No utilice a los hijos como premio o castigo con la ex pareja, ni los prive de salir con su padre o madre al incumplir alguna norma doméstica o por disciplina. Los hijos tienen derecho a estar con sus padres a pesar de lo anterior.

Dedique cantidad y calidad de tiempo a los hijos en actividades recreativas, sociales y familiares. Sin embargo, los padres divorciados no deben salir juntos como la familia de antes, pues los hijos se ilusionan con falsas expectativas. Igualmente el padre que visita a los hijos no debe pernoctar o instalarse muchas horas en casa de éstos, amparado en su vínculo; al contrario, debe retirarlos en la puerta de la casa y dejarlos alli de regreso para no crear desilusiones y esperanzas de reconciliaciones.

No se debe prometer lo que no es seguro de cumplir. Es contraproducente ofrecer retorno al hogar como supuesta medida tranquilizadora. Diga la verdad a los hijos sobre la ruptura, en forma general, sin entrar en detalles ni mencionar pormenores (infelicidad y desamor son motivos suficientes). Hable con ellos en forma individual cuando haya significativa diferencia de edad entre ellos. Libérelos de la supuesta culpa de la ruptura y acláreles que no depende de ellos la reconciliación de los padres. Tampoco delegue asuntos de adultos que no estén preparados para manejar por su corta edad.

El divorcio es entre parejas, no entre padres e hijos. Desafortunadamente, algunos padres se desvinculan de sus propios hijos a raiz del rompimiento. La relación debe mantenerse e incluso fortalecerla, justamente para rescatarles su confianza.

Sea comprensivo con los cambios e inestabilidad emocional de los hijos en la etapa siguiente a la ruptura. Posiblemente haya depresión, cambios en los hábitos alimenticios, de sueño, de socialización, de rendimiento escolar, irritabilidad, etc. Es la forma de expresar inconformidad ante el nuevo escenario familiar. Solicite ayuda profesional si persiste el malestar.

Deseche la falsa idea de que sus hijos perderán a uno de sus padres a raiz de esto. No es así.Crecerán relativamente distanciados de la figura paternal o maternal, pero el afecto y cariño familiar no tienen por qué sufrir cambios. Al reducir el tiempo para compartir debe aumentar la calidad de ese tiempo. Intercambien sentimientos, pensamientos, ideas, no entretenimientos pasivos que no lleven al diálogo. Es comprensible llevarlos a visitar a sus abuelos, pero no dejarlos ahí, con la excusa "estoy ocupado, luego vendré a buscarlos". Algunos padres practican esto algunos fines de semana en que les toca compartir con ellos.

La idea de que ya no tendrán padre o madre es absurda, pues ambos existen. Más aún  las ex parejas, al reconstruir sus vidas, incorporan nuevas figuras como madrastras o padrastros, que pueden cumplir a cabalidad las funciones correspondientes. Con lo cual se puede afirmar que los hijos "tienen" dos figuras paternales o maternales, los biológicos y los de crianza. Ninguno sustituye al otro y ambos tienen autoridad en el hogar, sean biológicos o de crianza.

 

Fuente: Revista Tiempo de hogar.

Por el Psicólogo Joseph Chakkal Abagi

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